Dominios y DNS

Guía práctica de DNS: registros, nameservers y resolución

El DNS relaciona nombres de dominio con servicios de red. Entender sus registros y el proceso de resolución ayuda a publicar webs y configurar correo sin cambios a ciegas.

Flujo de resolución DNS entre un navegador, un resolver, un nameserver y un servidor web

Cuando una persona escribe un dominio en el navegador, no suele introducir una dirección IP. El DNS (Domain Name System) permite localizar el servicio asociado a ese nombre. Para hacerlo intervienen resolvers, servidores autoritativos, cachés y distintos tipos de registros.

Qué ocurre durante una resolución DNS

El dispositivo pregunta normalmente a un resolver recursivo configurado por la red, el proveedor o la organización. Si la respuesta no está en su caché, el resolver consulta la jerarquía DNS hasta encontrar los servidores autoritativos del dominio. Estos servidores mantienen la zona que contiene los registros válidos.

El resolver devuelve la respuesta al dispositivo y puede conservarla durante el tiempo indicado por el TTL. Por eso un cambio correcto no siempre se ve al instante desde todas las redes. La llamada propagación DNS suele describir este periodo de caché y actualización, no un proceso único que se ejecute de forma simultánea en Internet.

Diagrama del proceso de resolución DNS desde el navegador hasta el servidor de destino
El navegador consulta a un resolver; este obtiene la respuesta autoritativa si no la tiene en caché.

Nameservers y servidores autoritativos

Los nameservers son los servidores que publican la información DNS de una zona. En el registro del dominio se indican los servidores autoritativos que deben responder por él. Cambiar los nameservers puede cambiar quién administra la zona completa, mientras que editar un registro modifica un dato concreto dentro de esa zona.

Un dominio puede utilizar nameservers del registrador, del proveedor de alojamiento o de un servicio DNS independiente. Lo importante es saber dónde está la zona activa antes de hacer cambios; editar registros en un panel que no es autoritativo no modificará la respuesta pública.

Registros DNS más habituales

A y AAAA

Un registro A relaciona un nombre con una dirección IPv4. El registro AAAA cumple una función equivalente para IPv6. Si una web utiliza ambos protocolos, conviene revisar que los dos destinos sean válidos y sirvan la aplicación esperada.

CNAME

Un CNAME crea un alias hacia otro nombre de dominio. No apunta directamente a una IP y tiene restricciones de uso en el nombre raíz según el proveedor DNS. Es habitual para subdominios, pero debe configurarse teniendo en cuenta la cadena de nombres que se crea.

MX

Los registros MX indican qué servidores reciben el correo de un dominio. Incluyen una prioridad relativa: el valor más bajo suele preferirse cuando hay varios destinos disponibles. Un MX correcto no configura por sí solo autenticación, buzones ni políticas antispam.

TXT

Un registro TXT contiene texto asociado a un nombre. Se utiliza, entre otros fines, para verificaciones de servicios y políticas de correo como SPF. El contenido debe copiarse exactamente y respetar el formato que exige el servicio que lo valida.

NS

Los registros NS identifican los servidores de nombres de una zona o delegación. No deben confundirse con la dirección del servidor web: una cosa indica quién responde por el DNS y otra dónde está alojada la aplicación.

TTL, caché y cambios

El TTL indica cuánto tiempo puede conservarse una respuesta en caché. Un TTL corto permite que los cambios se consulten de nuevo antes, pero también aumenta las consultas; uno largo reduce consultas repetidas, aunque prolonga la permanencia de una respuesta anterior.

Antes de mover una web o cambiar un servicio, conviene revisar la zona activa, reducir el TTL con antelación si el plan lo necesita, preparar el destino y mantener la configuración anterior durante la transición. El resultado debe comprobarse desde varios resolvers y no solo desde un equipo.

Errores frecuentes

  • Editar registros en un panel que no gestiona los nameservers publicados.
  • Confundir un registro A con un CNAME o introducir una IP equivocada.
  • Crear un MX sin revisar el proveedor que recibe el correo.
  • Modificar el dominio raíz cuando el servicio utiliza un subdominio, o al contrario.
  • Esperar que un cambio DNS sea visible al instante en todas las redes.
  • Eliminar registros de verificación o TXT que aún utilizan otros servicios.

Una revisión ordenada

Para diagnosticar un dominio, identifica primero los nameservers autoritativos. Después consulta los registros de la zona, revisa el TTL y comprueba qué respuesta reciben distintos resolvers. Separar delegación, resolución y destino evita cambios innecesarios y facilita volver atrás si la configuración no funciona.